domingo, 9 de diciembre de 2012
sábado, 8 de diciembre de 2012
Un poema de Cristina Peri Rossi
DESPUÉS
Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:
Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.
Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.
Ya no amo.
Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.
Ya no estoy loca.
Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:
Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.
Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.
Ya no amo.
Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.
Ya no estoy loca.
CRISTINA PERI ROSSI
sábado, 1 de diciembre de 2012
Un poema de Página en construcción, de Luis Bagué Quílez
LA VIDA TE HARÁ TRIZAS
La vida te hará trizas,
pasará sobre ti como un tornado,
te marcará la frente con la espuela
de plata de los años,
y, con la soga al cuello,
acabarás bailando
ante cualquier espejo
la danza ritual de los ahorcados,
porque el futuro suele
tener cambiado
el paso.
Hazme caso, resuelve tus asuntos.
Hazme caso, muchacho.
la vida te hará trizas
como lo hizo con tantos
y a los viejos errores
acabarás llamándolos
pasado.
LUIS BAGUÉ QUÍLEZ
La vida te hará trizas,
pasará sobre ti como un tornado,
te marcará la frente con la espuela
de plata de los años,
y, con la soga al cuello,
acabarás bailando
ante cualquier espejo
la danza ritual de los ahorcados,
porque el futuro suele
tener cambiado
el paso.
Hazme caso, resuelve tus asuntos.
Hazme caso, muchacho.
la vida te hará trizas
como lo hizo con tantos
y a los viejos errores
acabarás llamándolos
pasado.
LUIS BAGUÉ QUÍLEZ
jueves, 29 de noviembre de 2012
viernes, 23 de noviembre de 2012
Hambre, un poema de Peces transparentes
HAMBRE
No me preguntes por qué no tengo hambre.
Pregúntale al cerezo,
al granjero que cuida las gallinas,
a las migas que caen desde el mantel
al suelo
y se arrepienten en el último segundo.
Pregúntales a las cajeras del supermercado,
al repartidor de pizzas,
al temporero que viaja cada año
a recoger tomates
a Almería.
A mi no me preguntes.
Si el hambre se me escurre
entre las comisuras de los labios,
no es por falta de ganas de comerme
tres veces
el centro de la tierra.
Es que desde hace tiempo,
todo me sabe a miel de alcantarilla
y al agua que remueven
en los charcos
las ruedas de los coches.
A mi no me preguntes.
Mi lengua sigue viva.
No me preguntes por qué no tengo hambre.
Pregúntale al cerezo,
al granjero que cuida las gallinas,
a las migas que caen desde el mantel
al suelo
y se arrepienten en el último segundo.
Pregúntales a las cajeras del supermercado,
al repartidor de pizzas,
al temporero que viaja cada año
a recoger tomates
a Almería.
A mi no me preguntes.
Si el hambre se me escurre
entre las comisuras de los labios,
no es por falta de ganas de comerme
tres veces
el centro de la tierra.
Es que desde hace tiempo,
todo me sabe a miel de alcantarilla
y al agua que remueven
en los charcos
las ruedas de los coches.
A mi no me preguntes.
Mi lengua sigue viva.
JULIA CONEJO
sábado, 17 de noviembre de 2012
Un poema de Antonio J. Sánchez
LATIDO
Hay poemas
escritos en servilletas de bar
o a la espalda de facturas impagadas,
con manchas de café o de mayonesa;
poemas que huelen a cotidiano.
Hay poemas
labrados minuciosamente en mármol,
suaves al tacto, pulidos, impecables;
objetos puros en medio de la vida.
Yo amo la línea sutil,
el cordón de luz blanca azulada
que fluye alegre y vital
entre el mármol y la servilleta.
ANTONIO J SÁNCHEZ
Hay poemas
escritos en servilletas de bar
o a la espalda de facturas impagadas,
con manchas de café o de mayonesa;
poemas que huelen a cotidiano.
Hay poemas
labrados minuciosamente en mármol,
suaves al tacto, pulidos, impecables;
objetos puros en medio de la vida.
Yo amo la línea sutil,
el cordón de luz blanca azulada
que fluye alegre y vital
entre el mármol y la servilleta.
ANTONIO J SÁNCHEZ
martes, 13 de noviembre de 2012
Un poema de Inma Luna
DETRÁS DE CADA SUEÑO
en el placer de mirarte,
en la desorientación de tu pelo.
Quizá las cosas sean así detrás de cada sueño.
Ha habido un tiempo
en el que no se dibujaban las palabras
pero sólo las plantas no tienen memoria
aunque
-pensándolo mejor-,
quizás recuerden una lluvia
más fresca que las otras,
más nutritiva.
Lo extraordinario está también a mi alcance:
en el placer de habitarte,
en la constancia de tu boca.
En este instante,
cada día
es como una reforma.
Dolor conmovedor que lima las aristas.
Por eso quería solicitarte
para tiempos de crisis,
algo de extraordinario,
algo de inexplicable,
algo que esté detrás
de cada uno de mis sueños.
Algo para hojear en la sala de espera de mi vida.
INMA LUNA
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